martes, 30 de enero de 2007
Querer es poder, o no
Quise estar
quise escuchar
quise confiar
quise querer
pude.
Quiero creer
quiero esperar
quiero acabar
quiero olvidar
no puedo.
quise escuchar
quise confiar
quise querer
pude.
Quiero creer
quiero esperar
quiero acabar
quiero olvidar
no puedo.
domingo, 28 de enero de 2007
Hoy
Hoy no ha llovido
aún así ante mi un charco
que mis lágrimas han formado,
yo temeroso por miedo a ahogarme
los recuerdos me impiden alejarme.
aún así ante mi un charco
que mis lágrimas han formado,
yo temeroso por miedo a ahogarme
los recuerdos me impiden alejarme.
martes, 23 de enero de 2007
Pañuelo de papel
Las lágrimas me abandonan y en su descenso parecen surcar mi rostro en busca de un camino fácil ya que la huída es complicada, pero afortunadas ellas que dejan atrás estos sentimientos que mi corazón tendrá que soportar ahí en el lado izquierdo de mi pecho, tan solo y abandonado al que ni mi cerebro consuela ya, pues le sigue mandando pulsos para que continúe con su agonía, larga agonía. Podía ser condescendiente y practicarle una eutanasia rápida que acabara con su dolor. Las lágrimas tuvieron más suerte, fueron las primeras en abandonar el barco antes de su hundimiento. Ahora son náufragos en busca de tierra firme. Las habrá que encontrarán una isla en la que acomodarse, tal vez un pañuelo de papel al que transmitir la soledad, tristeza y desolación de los motivos que las obligaron a escapar antes de tiempo. Gran aliado ese pedazo de finas capas que da su vida para acoger el sufrimiento que las gotas saladas le ceden y llegado el momento no puede con tanto peso, acaba empapado, arrugado, consumido y sin más ayuda que poder otorgar es tirado y abandonado con tanta pena en su interior. Triste final para tan inocente y necesario trocito de papel que sin pedirnos nada a cambio estuvo dispuesto a consolarnos y ahora que se encuentra en problemas, en su peor momento, nos deshacemos de él y ni siquiera tenemos una palabra de agradecimiento para amigo tan grande en tamaño tan reducido, pero ese era su cometido, para eso lo queríamos, usar y tirar aún sabiendo que es necesario y algún día necesitaremos otro. Pese a todo se sentirá orgulloso de esa ayuda que nos prestó.
Gracias, mil gracias, por las veces que no lo hice antes y por las que no lo haga. Pese a todo siempre se puede contar con uno de ellos.
Gracias, mil gracias, por las veces que no lo hice antes y por las que no lo haga. Pese a todo siempre se puede contar con uno de ellos.
martes, 16 de enero de 2007
Otro día
Como cada noche te he imaginado a mi lado, acariciando tu pelo, besando tus labios, recorriendo tu cuerpo como un pirata en la isla de sus fantasías buscando el tesoro, pero yo no necesito mapa, ni encontrar un árbol o una roca, ni contar pasos, lo recorro entero sin miedo a perderme, ya estoy perdido. Es lo malo de soñar despierto. Otra noche más, y un nuevo día que no veo amanecer, el horario que me impongo lo impide, claro que es necesario pues desde que me introduje en mi cama no he hecho otra cosa que recordar y llorar, llorar y recordar, y el poco tiempo de descanso que me acompañó fue tardío y por agotamiento. Descanso que podría algún día de estos ser eterno.
Y la larga jornada que se presenta por delante no me consuela en absoluto, más horas para repasar ese tiempo anteriormente acontecido. Todavía no me he despojado de las sábanas que parecen querer protegerme, aún percibiendo su frialdad al menor movimiento en busca de otra postura absurda que me haga olvidar, y me invade el miedo a hacerlo ya que afuera este invierno se me antoja aún más triste. Pienso en la opción ir de compras, que es época de rebajas, esa vorágine de consumo accidental alimentada por la necesidad de olvidar las fechas recién pasadas en las que cumplíamos con las tradiciones festivas de tales días, a ver si encuentro el mapa de mi ínsula para ir en búsqueda del tesoro aunque sólo me cabe albergar la única esperanza de hallar restos del naufragio que traerán las olas. Es dura la cuesta de enero. Preveo un año de ascenso continuo, necesitaré engranar marchas cortas para afrontarlo. Momento de duda y reflexión. Definitivamente no lo haré, me quedaré en mi lecho, a ver si tengo suerte de conciliar el sueño y de este modo mi materia gris, o a saber de que color ya de tantas veces que he intentado sanear, se relaje un poco por medio natural antes de que sufra alguna secuela sino lo ha hecho ya pues lo tengo algo adormecido de tanto analgésico. Tampoco veré hoy el ocaso del sol, la oscuridad ha reinado durante todo el día aquí en mi pequeño refugio. A ver si consigo ese descanso que tanto anhelo, por qué no hoy, o mejor aún, por qué no ahora. Mañana será otro día…
Y la larga jornada que se presenta por delante no me consuela en absoluto, más horas para repasar ese tiempo anteriormente acontecido. Todavía no me he despojado de las sábanas que parecen querer protegerme, aún percibiendo su frialdad al menor movimiento en busca de otra postura absurda que me haga olvidar, y me invade el miedo a hacerlo ya que afuera este invierno se me antoja aún más triste. Pienso en la opción ir de compras, que es época de rebajas, esa vorágine de consumo accidental alimentada por la necesidad de olvidar las fechas recién pasadas en las que cumplíamos con las tradiciones festivas de tales días, a ver si encuentro el mapa de mi ínsula para ir en búsqueda del tesoro aunque sólo me cabe albergar la única esperanza de hallar restos del naufragio que traerán las olas. Es dura la cuesta de enero. Preveo un año de ascenso continuo, necesitaré engranar marchas cortas para afrontarlo. Momento de duda y reflexión. Definitivamente no lo haré, me quedaré en mi lecho, a ver si tengo suerte de conciliar el sueño y de este modo mi materia gris, o a saber de que color ya de tantas veces que he intentado sanear, se relaje un poco por medio natural antes de que sufra alguna secuela sino lo ha hecho ya pues lo tengo algo adormecido de tanto analgésico. Tampoco veré hoy el ocaso del sol, la oscuridad ha reinado durante todo el día aquí en mi pequeño refugio. A ver si consigo ese descanso que tanto anhelo, por qué no hoy, o mejor aún, por qué no ahora. Mañana será otro día…
viernes, 12 de enero de 2007
Tú
En mi tristeza tu sonrisa,
en mi melancolía tu caricia,
en mi angustia tu mirada,
en mi desánimo tu palabra,
en mi desolación tu beso,
en mi nostalgia tu abrazo,
en mi soledad tu compañía,
en mi pensamiento tu recuerdo,
en mi añoranza tu ausencia,
en mi corazón siempre tú.
en mi melancolía tu caricia,
en mi angustia tu mirada,
en mi desánimo tu palabra,
en mi desolación tu beso,
en mi nostalgia tu abrazo,
en mi soledad tu compañía,
en mi pensamiento tu recuerdo,
en mi añoranza tu ausencia,
en mi corazón siempre tú.
sábado, 6 de enero de 2007
Regalos necesarios
Noche de Reyes, día de regalos. Un juguete, un perfume, una prenda, una joya… regalos materiales. Un beso, un abrazo, un “te quiero”… regalos necesarios. Nunca fui persona de reyes, ni siquiera de reinas. Prefiero las princesas de cuentos de hadas, esas que besan las ranas y se convierten en príncipes, o las que tras algún hechizo necesitan ser besadas para despertar de un sueño eterno. Aún espero la mía, alguna sin miedo a besar batracio tan feo o que esté sumida en esa pesadilla anhelando mi beso, a esa que yo convertiré en reina y ser persona de reyes para agasajar con regalos de los necesarios durante todos los días del año.
Desde este rinconcito lanzo besos, abrazos y cariño para todos aquellos que los necesiten y estén en disposición de recibirlos.
Desde este rinconcito lanzo besos, abrazos y cariño para todos aquellos que los necesiten y estén en disposición de recibirlos.
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