En cierta ocasión leí una historia que relataba cómo dos personas que se querían tenían que separarse. Así de cruel es la vida en ocasiones. Habían sido todo el uno para el otro. Extraños, conocidos, confidentes, amantes, amigos. Ahora la distancia sería difícil de llevar. Acordaron una manera para que aún estando lejos si se necesitaban en cualquier momento se sintieran unidos de nuevo. Eligieron una estrella. La más brillante de todas, que no la más hermosa pues esa era difícil elección. Así cuando alguno de ellos tuviera un momento de tristeza, melancolía, abatimiento… sólo tendría que salir a contemplar el firmamento y buscarla allí arriba, esperándole. El otro haría lo mismo, y la magia se encargaría del resto, los juntaría de nuevo fuera cual fuera la distancia.
Yo contigo no pacté nada, pero cada noche saldré en búsqueda de la estrella deseando que tú, estés donde estés, hagas lo mismo y la distancia que nos separa desaparezca. Te añoro.
martes, 20 de febrero de 2007
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