Como cada noche te he imaginado a mi lado, acariciando tu pelo, besando tus labios, recorriendo tu cuerpo como un pirata en la isla de sus fantasías buscando el tesoro, pero yo no necesito mapa, ni encontrar un árbol o una roca, ni contar pasos, lo recorro entero sin miedo a perderme, ya estoy perdido. Es lo malo de soñar despierto. Otra noche más, y un nuevo día que no veo amanecer, el horario que me impongo lo impide, claro que es necesario pues desde que me introduje en mi cama no he hecho otra cosa que recordar y llorar, llorar y recordar, y el poco tiempo de descanso que me acompañó fue tardío y por agotamiento. Descanso que podría algún día de estos ser eterno.
Y la larga jornada que se presenta por delante no me consuela en absoluto, más horas para repasar ese tiempo anteriormente acontecido. Todavía no me he despojado de las sábanas que parecen querer protegerme, aún percibiendo su frialdad al menor movimiento en busca de otra postura absurda que me haga olvidar, y me invade el miedo a hacerlo ya que afuera este invierno se me antoja aún más triste. Pienso en la opción ir de compras, que es época de rebajas, esa vorágine de consumo accidental alimentada por la necesidad de olvidar las fechas recién pasadas en las que cumplíamos con las tradiciones festivas de tales días, a ver si encuentro el mapa de mi ínsula para ir en búsqueda del tesoro aunque sólo me cabe albergar la única esperanza de hallar restos del naufragio que traerán las olas. Es dura la cuesta de enero. Preveo un año de ascenso continuo, necesitaré engranar marchas cortas para afrontarlo. Momento de duda y reflexión. Definitivamente no lo haré, me quedaré en mi lecho, a ver si tengo suerte de conciliar el sueño y de este modo mi materia gris, o a saber de que color ya de tantas veces que he intentado sanear, se relaje un poco por medio natural antes de que sufra alguna secuela sino lo ha hecho ya pues lo tengo algo adormecido de tanto analgésico. Tampoco veré hoy el ocaso del sol, la oscuridad ha reinado durante todo el día aquí en mi pequeño refugio. A ver si consigo ese descanso que tanto anhelo, por qué no hoy, o mejor aún, por qué no ahora. Mañana será otro día…
martes, 16 de enero de 2007
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